Guillermo Beresñak “En la Habitación de Mike”

Publicado: 16/07/2014 en Disco de la Semana
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Primero de todo, ¿quién es Guillermo Beresñak? Guillermo Beresñak es un artista que comenzó su carrera como músico por el año 2002 con una banda que se llamaba Antú, desempeñándose en su instrumento de cabecera: el piano. Luego de doce años pasó por varios estilos, incluyendo el rock alternativo, el pop sintético y hasta la música electrónica (participó en una Creamfields). También es un reconocido productor y trabajo junto a artistas como Coiffeur, Miss Bolivia, Ojas, etcétera. Obviamente, no es ningún cualquiera.

Ahora, ¿quién es Mike? Una de las bandas de Beresñak se llamaba Les Mikrokosmos y el sobrenombre de nuestro músico era justamente Mike. Podemos concluir, entonces, que el último trabajo de Guillermo, llamado “En la Habitación de Mike”, sea una muestra íntima de su capacidad musical embotellada en su cuarto, con su piano privado, rodeado de nada más que su música. Por lo menos, “Silencio”, tema que abre el disco, demuestra la voluntad de soledad de este Mike, que nos prepara para recibir todo tipo de intimidades y pensamientos que nunca podrán salir a la luz de una manera publica.

Es que Beresñak literalmente decidió recluirse en su habitación, luego de publicar álbumes de lo más variados y bailables. Parece que las canciones son reflejos de esos pensamientos y recuerdos profundos, de esos que se remontan a la infancia. Y aquí podemos sentir o percibir una de esas infancias grises, llenas de memorias y vacías de sonrisas. Hay mucha nostalgia dando vuelta en la habitación de nuestro Mike. Como si la desesperación de ver el reloj girar infinitamente, sin intenciones de parar, llevará a esforzarse por recordar a ese niño, por más que los recuerdos fueran negros, descoloridos y efímeros. Lo que da entender la portada del disco es una justamente, una mezcla de desesperación (se repite un “qué voy a hacer-qué voy a hacer-qué voy a hacer” casi al borde de la locura) y el dibujo de un niño remontando un barrilete bajo las estrellas (con un reloj que parece caerse a pedazos, pero que aún sigue ahí, amenazante).

Musicalmente, el disco transita a la manera que le gusta a su autor. Tocando cada estilo a gusto, sin ningún tipo de compromiso con un genero o con una etiqueta determinada. Por momentos hay una balada, luego bossa-nova, luego algo de música experimental, y todo quizás en una misma canción (prestar atención a “Daño” sino). En “Canción para Despertarte”, una abertura que parece de música clásica se transforma de a poco en toda una canción psicodélica con tintes tan tiernos como tranquilizantes.

Además, el disco no parece tener un orden concreto. Parecen más bien, canciones muy aisladas y hasta sin acabar. “Barco” es una bonita melodía de piano que cuando nos damos cuenta ya se fue. Lo mismo pasa con “Hojas”, y en “La Voz”. Así como se nos escapan a veces nuestros recuerdos, así parece estar concebido la habitación de Mike. Un viaje a los abismos de un adulto recordando su niñez. En “Espejo” la guitarra de Juanito el Cantor (que aparece en casi todo el álbum) sirve de colchón para el canto susurrante de Guillermo, que deja de cantar luego de unos pares de versos. “Lo efímero es más importante que lo trascendental” escuchamos en “Y además”…eso lo dice todo.

En “Pepe tiene un satélite” el fantasma de Luis Alberto Spinetta se cuela entre las imágenes de Mike y Pepe volando junto con su barrilete en un sueño muy fugaz y frágil y es ahí donde nos damos cuenta del dibujo de la portada del disco. Un dibujo oscuro y gris, que parece una postal dejada por el niño que un día fuimos para tapar nuestra locura y recordarnos lo simple que era la vida en esos viejos tiempos y lo difícil que lo hacemos ahora. Quizás todo era un sueño. Un sueño que mezcló todo y que se escapó de la realidad. Quizás nunca terminemos de conocer a Guillermo Beresñak. Quizás Mike es una de sus otras múltiples caras, o simplemente, ninguno de los dos son lo mismo y en realidad esa postal es para aquellos que se decidan a escuchar las intimidades de la habitación de Mike en sus propias habitaciones, en busca de conocerse a si mismos. Toda una incógnita. Lo real es que Guillermo Beresñak publicó un disco simple y emotivo, que vale la pena escucharlo, y que vale la pena dejarse llevar por las múltiples sensaciones de la atribulada atmósfera de esa habitación misteriosa.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

 

 

 

 

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