Asalto al Parque Zoológico “Hexadecimal”

Publicado: 05/11/2014 en Disco de la Semana, Uncategorized
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Probablemente, todo el amplio espectro del abanico sónico argentino, aquel que toma matices del Dream Pop, Noise, Shoegaze, etc, etc, etc, sean tan sólo intentos o arrimos solitarios, alejados de todo un movimiento en sí, definido. Quizás sea propio de estos tiempos de globalización cibernética, pos-modernismo melancólico, posibilidad de grabaciones generosas y demás, pero pareciera que las bandas tienen definido un estilo pero estas son demasiado dispersas para ponerse de acuerdo en algo concreto.

Eso es una cuestión importante en lo que se refiere a Hexadecimal, el primer Larga Duración de la banda marplatense Asalto al Parque Zoológico (de ahora en más APZOO), conformada por la pareja de Fernando G. (guitarra y voz) y Luxx Noise (teclados y samplers), más Marina Lezama (voz y guitarra), Julián Mazzeo (batería) y Gabo Maumus (bajo). Pero hay otra cuestión fundamental que atañe a este disco, y es su aclamación mundial (sí, dije mundial), lo que lo lleva a tenerlo en consideración como EL posible puntapié inicial de la escena, un poco descentrada, del Noise Rock o Shoegaze argento (la verdad está tan poco definido que cuesta ponerle un nombre).

Este disco en sí, parece un tributo a My Bloody Valentine y toda lo que atañe a la escena de principios de los 90′ que incluye a Ride, Jesus & The Mary Chain y Cocteau Twins la cual está teniendo un revival en este mismísimo momento con bandas argentinas que no parecen provenir de Buenos Aires. Mi Nave (Rosario), Dos Astronautas (Bahía Blanca), Hijo de la Tormenta (Córdoba), Sobrenadar (radicado en Buenos Aires pero su principal compositora, Paula García, es de Resistencia), son un ejemplo donde APZOO está metida, de cierta manera, en una intención de hacer música de un mismo modo. Y una explicación más superficial del gran recibimiento de Hexadecimal, es justamente lo global de su sonido, sus letras casi inteligibles pueden ser “entendidas” en cualquier parte del planeta, y sus temas está titulados mayoritariamente en inglés…

Sí, todavía mantengo mi postura en contra de ese sistema que usan las bandas, aunque siempre respetando la decisión del artista. Por supuesto que conviene más, en el sentido de darle una difusión internacional, que las canciones tengan nombres como “Freeze” o “Underwater”. Pero hay que decir también que la esencia de APZOO no es justamente gramatical, sino auditiva, y que el disco tiene un nombre casi global. “Hexadecimal” significa lo mismo en inglés y castellano (hasta en francés), lo que afloja un poco mi disyuntiva en ese caso.

Justamente, el tema que da nombre al disco da una idea, en un minuto y cinco segundos, de lo que es APZOO. Un intento de caos sónico, casi secuencial, llevado trabajosamente por un ride hipnótico, que dan una apariencia algo oscura, algo siniestra, al tema (y a todo el disco). Esto es así en la mayoría de las canciones de Hexadecimal. Música pesada pero que en un punto tiene corazón de armonía casi popera. Los teclados de Luxx se mezclan con los sonidos provenientes de la guitarra de Fernando y la base bajo/batería se presenta como una capa, a segundo plano de esta aventura de ruido. La voz de Marina en temas como “Past Tense Farewell” o “Nakatomi” (ah, este disco fue lanzado en Japón por demás), le dan un toque más de dulzura estética al infierno presentado por la banda.

En “Heights”, esto es llevado al máximo. Marina Lezama casi susurra en medio del caos y recuerda a esos cantos de Bilinda Butcher, donde casi ni abría la boca, ni se preocupaba por ser entendida y bueno, APZOO, en un punto, recuerda aquellos tiempos de largos flequillos, guitarras furiosas, experimentos con los ruidos, y mirada constante a los zapatos. Y así como My Bloody Valentine supo tener hace poco su propio revival, varias bandas aprovechan la oportunidad para seguir esa onda, que quedó olvidada en algún momento de los 90′ (quizás Radiohead hizo un poco que nos olvidemos nosotros también), y que hoy parece volver a resurgir. Todavía queda pendiente la homogeneización del movimiento “Shoegaze” argentino, y sobretodo, descolgar los cuadros y buscar una manera propia de encarar este peculiar estilo de música. Lo bueno es que hay tiempo, y lo mejor es que hay talento.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

 

 

 

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