El Mató a un Policía Motorizado “Navidad de Reserva”

Publicado: 23/01/2015 en Disco de la Semana
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El Mato Navidad

Con tanta manía por buscar lo “nuevo”, uno inevitablemente se olvida de lo clásico. Entonces, llega la pregunta consecuente: ¿Qué es realmente un clásico? o más concretamente ¿cómo un disco de rock puede llegar a convertirse en “clásico”? Inmediatamente llegan a la mente varias respuestas. Una puede ser la aceptación de gran parte del público; otra, las influencias culturales que derivan de su publicación y circulación; también pueden ser las circunstancias que lo rodean, o más bien la calidad de la música. Bueno, nuestra conclusión es clara y definitiva, a un álbum de música lo hace clásico el TIEMPO.

Y “Navidad de Reserva” de Él Mató a un Policía Motorizado es un excelente ejemplo de un disco que sobrevivió al paso del tiempo. Dentro de las circunstancias que lo definieron, y sin casi nada de difusión mediática, cada navidad aparece la voz y el bajo de Santiago Barrionuevo (Santi Motorizado), las guitarras de Gustavo Monsalvo (Niño Elefante) y Manuel Sánchez Viamonte (Pantro Püto) y la batería de Guillermo Ruiz Diaz (Doctora Muerte) cantando los villancicos de rock alternativo más coreados de la escena under. Un disco que, a nuestro entender se encuentra en un nivel de clasicismo comparado a Morbo y Mambo, Prietto viaja al Cosmos con Mariano y Alvy, Nacho y Rubin.

El origen y la idea de “Navidad de Reserva” está inscrita dentro del comienzo de una trilogía cuya continuación son “Un Millón de Euros” y “Día de los Muertos“, referidos al nacimiento, la vida y la muerte. Por lo tanto, las canciones de este disco elegido, en un principio, podrían llegar a hablar de la creación, del surgimiento de una persona nueva al mundo, de una natividad, aunque no específicamente con un sentido religioso. Sin embargo, las cosas no son tan así. De hecho, en las letras abunda la muerte: “El héroe y la muerte están brillando en la arena” (El héroe de la navidad), “Otra navidad, muerto en navidad” (El árbol de fuego, canción que además cierra el álbum), por lo que la concepción no es tan llana como uno tiende a pensar. En el disco hay tal complejidad de conceptos encerrados en pequeñas y (aparentemente) simples canciones, que no puede ser visto como un disco Indie más, y no puede ser tan El Mato.

En “Noches Buenas”, se habla de “estrellas de verdad” pero fundamentalmente de “sidra en vasos de metal”, lo que habla del urbanismo explícito de “Navidad de Reserva”. Un concepto como la navidad que fue demasiado idealizado por vaya a saber que corriente consumista, es retomado de una manera muy realista por el álbum. Pero en el sentido que impone la absoluta cotidianidad del ámbito donde se mueve El Mato, que no debe ser muy distinto a donde se mueve cada uno de nosotros al festejar una nochebuena en Argentina. Esta especie de deificación de lo cotidiano es un concepto que distingue a toda una corriente de música Indie desde sus inicios en La Plata (107 Faunos son uno de los mayores exponentes) hasta la últimas variantes porteñas (Bestia Bebé y Las Ligas Menores), y quizás “Navidad de Reserva” sea un disco fundacional en ese sentido, pero no me quiero ir muy lejos.

Esa misma canción (Noches Buenas) empieza con unos cascabeles navideños perdiéndose en el aire, casi como alejando todo conceto trillado de la Navidad, para dar paso a esas guitarras abrumadas en distorsión y la voz melancólica de Santiago Motorizado, que luego irán evolucionando y envolviéndose en un paso arrollador, auto-destructivo y desolador, uno de los tantos homenajes a la Velvet Underground que hace El Mato continuamente. En la canción que le da nombre al álbum, el concepto es aún más auto-flagelante. La letra básicamente es esta: “Hey, esta mañana dijiste que no ibas a volver. No importa, es más cómodo así. Destruyo mi cuerpo con drogas y alcohol”. Depende para quien, utilizar la noche de navidad para aniquilar nuestro cuerpo de sustancias y alcoholismo no está muy lejos de la realidad, sobre todo para los jóvenes como este humilde redactor, que ya tiene como tradición interna observar peleas multitudinarias, botellazos al aire, y borracheras denigrantes, en esas particulares épocas del año.

Retomando entonces, hay demasiada muerte, demasiada destrucción, en un disco que pretende hablar sobre el nacimiento. Pero más que nada, es el enfoque el que se nos escapa. Todo el disco parece hablar de un renovación, más que de nacer en paz con el mundo. De unas cosas (el viejo ebrio y perdido de los primeros dos temas) que se desprenden de su esencia para volver a nacer. No, no quiero hablar específicamente de la renovación del rock nacional particularmente en ese momento (2005, primer año post-Cromagnon) sino de una especie de posibilidad de renovación, para cualquier persona, objeto o concepto. “Nuestra navidad de reserva” habla de un segundo nacimiento guardado en un cajón olvidado, en algún sótano perdido de nuestra conciencia, que está siempre disponible para que nosotros lo usemos cuando las cosas parecen no tener salida. Él Mató a un Policía Motorizado quizás supo utilizarlo, y de algún modo hizo “nacer” un estilo y a partir de ahí, como esos galgos comenzando su carrera, toda una escena tuvo su puntapié y se mantuvo a su sombra, siguiendo sus pasos, aunque quizás no tan al pie de la letra. De hecho, sabemos que “Navidad de Reserva” estará siempre allí guardado para que nosotros lo escuchemos cada fin de año, y nos renovemos….aunque sea un poquito.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

 

 

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