Kill West “Smoke Beach”

Publicado: 07/07/2015 en Uncategorized
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Kill West

 

Desde lo más profundo del conurbano bonaerense, en las costas de la ribera quilmeña, cinco muchachos se están pegando un viaje impresionante. Por un lado literal, ya que su nombre está sonando en las computadoras norteamericanas (gracias al sello Ongakubaka que los llevó al renombre internacional). Y por el otro musical, ya que sus temas tienen ese vuelo Stoner que hace imposible quedarse en el presente al momento de escucharlos.

Kill West es una nueva banda en la escena del Rock Psicodélico del país. Pero con las suficientes raíces musicales como para pegarla al norte del continente. Estamos hablando de Franco Beiceiro y Martín Valentini (guitarras), los hermanos Nicolás y Mariano Miele (batería y teclados respectivamente), y Joel Menazzi (bajo) quienes desde hace muy poco irrumpieron con su extremo Rock Stoner en dos EP’s, y que ahora presentan Smoke Beach su primer larga duración, con la impronta ya mencionada de un sello estadounidense.

En nuestro universo local, los Kill West se ubican mitad de camino entre la locura de Los Prendidos Fuego o la psicodelia de Los Espíritus, y el Shoegaze de APZOO y ese amor por las letras en inglés de Los Jardines de Bruselas. Internacionalmente, las referencias más claras son Spacemen 3 y, por supuesto, Jesus & Mary Chain, y toda esa variante Grunge  que empieza en Nirvana y termina en los Screaming Trees, lo que explica su repercusión en esas tierras, donde al desierto y a los autos descapotables se les suele vincular con esta música.

Smoke Beach parece una exposición de hechos normales bajo una mirada anormal. Hay referencias religiosas cristianas, como bautismos (“Out to the Stars”) y crucifixiones. En este último item quizás “Neon Cross” sea el tema más significativo. Un comienzo a puro grunge, y un teclado que actúa como un envoltorio de una canción que parece anunciar el apocalípsis. Es que en todas las visiones neo-proféticas donde navega Kill West lo que más queda en claro es que el fin del mundo está cerca…o que ellos mismos son el fin de todo.

Los temas. además, derivan en largos solos, en distorsiones tan profundas que dejan en segundo plano la voz principal de Beiceiro. Tanto que hasta podríamos decir que lo importante de la música en Smoke Beach no es justamente la voz, sino el quilombo de sonido que conlleva. Es como estar bajo los efectos de alguna sustancia ilegal, lo importante es el cómo está pasando, y no preocuparse en lo que realmente pasa. Las voces que uno escucha parecen venir del más allá, y todo es un merengue tan confuso como genial.

Si tengo que hacerle una crítica a este disco es la que le hago a todo este tipo de proyectos internacionales. Lo innecesario que es para una banda cuyos músicos hablan en español, cantar en inglés. Por supuesto (como hago normalmente), no es mi intención meterme en las decisiones de la banda, es tan sólo una crítica personal (ver sino Soldadores, Los Jardines de Bruselas y Gas-Lab). Pensando quizás en posicionarse en un mercado de habla inglesa, está algo justificado, aunque es una lastima que no se piense en lo local también.

“Letting the Light In” es el tema más espiritual del disco, “Signs” el más viajero y “The River” el más heavy. Por último, Smoke Beach cierra con el tema que le da nombre, y con ese sonido asfixiante de las guitarras, ese golpe cansino a los platillos y esa pesadez del bajo, nos damos cuenta que Kill West es una banda que sabe lo que quiere y no tiene dificultades en reflejarlo en su música. Son tipos que tienen su blanco bien fijo, y están listo para soltar la flecha en el momento que se los necesite. Ya sea en vivo, o durante una repentina necesidad de buenos temas psicodélicos en casa. Eso sí, uno debe saber que su paisaje tienen un tinte algo diferente al normal, y que la atmósfera donde se mueven no sea quizás la que uno ve todos los días. El cielo ya no es más celeste, sino violeta, y parece que el fin del mundo está a punto de suceder en la progresión de cada acorde, o en el próximo golpe de ride. Y entonces, en las costas del Río de la Plata, con el olor de un faso recién prendido, ellos sueñan con navegar 1000 kilometros hasta tierras lejanas. ¿Cuál será su destino? Lo sabremos en su próximo disco.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

 

 

 

 

 

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