Tan Frío el Verano “Otoño”

Publicado: 09/07/2015 en Uncategorized
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Tan Frio el Verano

Retoques. Cambios de rumbo. Lavados de cara. Renovaciones. Nuevos horizontes. Las movidas más audaces de las bandas son aquellas que requieren una modificación en su estilo de música. Algunas son pequeñas, otras más radicales. En este caso, el cambio del grupo que vamos a ver en esta entrada es, lisa y llanamente, fascinante.

Tan Frío el Verano (de ahora en más TFEV) se llama esta banda venezolana que nació en el año 2007, conformada (en su momento) por Rafael García (teclados y programación), Daniel Mandino (guitarras) y Juan Rojas (batería). Su música variaba entre la claridad del Ambient y las intricadas melodías del Post-Rock. Por eso, su primer EP “Invierno” y su continuación “Primavera” tuvo todo lo que podemos esperar de Dos Astronautas o Federico Durand. Música brillante, ambiental, totalizadora, triunfal. Además, todo el arte de la banda gira sobre un concepto extraído de cuentos de hadas rusos que envuelven las cuatro estaciones del año, y sus relaciones como si fueran seres humanos. Según su visión, Invierno y Primavera viven una especie de amor, cuyo resultado es el nacimiento de un hada llamada Snegurochka. Claro que la música de TFEV debe ser complementada con su parte audiovisual, la otra cara del colectivo. (De hecho, el documental “Yo Recuerdo”, lanzado junto con “Primavera”, ha ganado premios en Venezuela y es el mejor complemento para la música del álbum).

Ahora bien, luego de presentarse en distintos festivales internacionales (hasta fueron pre-nominados en los premios Latin Grammys), para TFEV llegó el momento de introducir a otro personaje en su peculiar universo. “Otoño”, según ellos, surge de todo lo contrario a Invierno y Primavera. Otoño es el núcleo del odio, la violencia y la envidia humanas. No es de extrañar entonces que su nuevo lanzamiento, llamado así, fuera un cambio de rumbo radical en su música. Aquí, los arreglos de orquesta digitales, se cambian por golpes rítmicos industriales. Además, la banda dejó su país natal para radicarse en Buenos Aires, lo que implico también cambios en su formación (sin Mandino y Rojas). Todo entonces derivó en un disco oscuro y denso, que experimenta con géneros de la música Industrial, como el Glitch o el Breakcore. Ahora con Rafael García como cabeza de un colectivo de artistas venezolanos, viviendo en Argentina, TFEV se transformó en un hervidero de música Noise y experimental.

Otoño empieza con “Nacimiento” y este deriva en el primer tema con letra de TFEV: “Cazador de Aves” (“Tu que lloras las perlas rojas” dicen). Más adelante, en “Los Reyes y sus Cruces”, vuelve a aparecer la voz, una especie de mantra apocalíptico, donde parece que son soldados marchando los que murmuran: “Somos de hierro, jamás nos cansamos” una y otra vez. En el medio, una sucesión de golpes, pausas y ruidos metálicos, con muy poca melodía ni nada parecido se suceden unas a otras. Otoño así, es mucho más escueto que su predecesor. Al haber mucha más violencia que belleza, los temas se acortan como si se tratara de gritos aislados, más que composiciones interminables. La calma recién aparece en “Kamshout”, sexto tema, aunque es más bien un momento de tensión, como el ojo del huracán. Los golpes vuelven con el mencionado “Los Reyes y sus Cruces” aunque dejando ver ciertas cosas de sus discos anteriores, un poco más de melodías ambientales (hasta se escucha un piano) en el tumulto general.

En “M31” TFEV retoma, de forma definitiva, sus raíces musicales. Quizás sea el tema que más se acerque al estilo de sus días en Barquisimeto. Largas capas de sonido que actúan como frazadas cubriendo todo el tema, se presentan con ciertas vibraciones y anomalías alterando la calma, como espasmos. En “San La Muerte” los músicos definen su actualidad, y con “Somos Eternos” Otoño termina con un dulce piano que hace su camino melódico a través de ruidos intensos. Dejando entender quizás, que ni el mayor desánimo que nos produce vivir en esta sociedad industrial, puede aniquilar la dulzura de una buena melodía.

Tan Frío el Verano concluye así un disco repleto de imágenes y conceptos. Un disco que rompe con la búsqueda de belleza de los dos lanzamientos anteriores, para romper a puro odio y oscuridad. Así es como se presentan en Argentina. Como un colectivo artístico de escucha y conocimiento obligatorio, sin lugar a grises. Un grupo, además, que (creemos) tiene todavía un elemento que mostrar. Un capítulo que complete este cuento de hadas. Justamente, es lo que le da nombre. ¿Será el Verano el que solucione este problema y actúe de nexo definitivo entre la violencia de Otoño y la belleza de Primavera/Invierno? ¿Será lo último que TFEV tendrá para contar? ¿Habrá un fin a esta historia? Sólo ellos lo saben. Por el momento, habrá que dejar pasar el Otoño.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

 

 

 

 

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