Churupaca “Churupaca”

Publicado: 02/10/2015 en Uncategorized
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churupaca

La fascinación por los grupos acústicos viene de largo. Pero en la actualidad, y en concreto en la escena porteña, tras la caída de los locales para bandas rockeras del 2005 en adelante, los músicos tuvieron que aflojar un poco con el ruido y concentrarse más en el sonido crudo. Es así que fueron proliferando las neo-orquestas. Ejemplos hay muchos , desde Las Pastillas del Abuelo y Onda Vaga, hasta los reseñados por este blog: Julio y Agosto, Las Taradas y Tototomás.

Las neo-orquestas son uno de los grandes descubrimientos de la escena porteña. Y cada vez llenan más escenarios. Es este el caso de un conjunto de músicos salidos de la profundidad del conurbano bonaerense. Más específicamente del barrio de Spegazzini, en la localidad de Ezeiza. La banda se llama Churupaca, y tiene ese que-se-yo, esa extraña combinación de grandes músicos, buenos temas, y un feeling irrestible que los convierte en las nuevas estrellas de la escena acústica y de las neo-orquestas porteñas.

Churupaca nació en el 2012 con la conjunción de la cantante y guitarrista Juana Aguirre y el bajista Fernando “Fefo” Selles. De allí en más se incorporaron músicos con las influencias más diversas y extrañas posibles. Ricardo Boretta (batería), Darío Bercovich (clarinete), Joaquín Gutierrez Calviño (acordeón) y Pablo Piraccio (guitarra, charango y banjo), vienen de palos tan diversos como el Reggae, lo Clásico, el Tango y hasta la música Klemzer (género tradicional de Europa del Este). Y es gracias a todo este mejunje que fue concebido tanto este grupo como su disco debut, nombrados los dos como “Churupaca”.

Y las canciones del álbum son justamente eso. Varían, juegan, dicen que son algo pero en realidad son otro. Se disfrazan, se muestran al desnudo, se vuelven a vestir pero con otra ropa, y así hasta el final. Los músicos parecen estar jugando todo el tiempo con los géneros musicales que son parte. Es quizás una apuesta musical fuerte y arriesgada siendo “Churupaca” un disco debut, una presentación en sociedad. Pero sucede que la misma sociedad de hoy en día, y la escena musical argentina también, es un mejunje de estilos, ideas y pensamientos. Por lo que la aparición de Churupaca es casi un reflejo perfecto de la actualidad. Y más que nada en lo musical.

Es imposible analizar y explicar la cantidad de variantes que se van sucediendo en los temas del álbum. Solo mencionaremos que se detectaron hasta cuatro géneros diferentes en una misma canción (“Padrino” es Salsa, Rap Brasileño, Smooth Jazz y Flamenco, todo en uno). La introducción de “Café Goyeneche” parece un candombe montevideano, pero pronto la canción va mutando a un Reggae festivo y alegre. La aparición de la voz de Juana en la canción avala a una pausa atmosférica para retomar otra vez el Reggae. Los dos cantantes (Aguirre y Selles) pronuncian el estribillo dos veces, una vez cada uno, recitando “Qué es lo que tienen esos ojos que me ven sin mirar” con una seducción irresistible, haciendo de la canción una de los hitos del álbum. Pero el juego no termina ahí, la canción finaliza con otro recitado de uruguayismo implícito (No se menciona quien es, pero parece Ruben Rada borracho, hablando sólo en la Rambla de Pocitos).

“No se vive Feliz Comiendo Perdiz” puede servir de ejemplo de cómo transformar un Flamenco en una Cumbia de forma tan sutil como magistral. En el medio de una arremetida furiosa contra el machismo (“Hombres de palabra que no valen nada”) la banda se destaca manteniendo el ritmo y la tensión en las primeras estrofas, para largar el estribillo en un baile feliz y renovador, en un festejo, en una celebración a la música.

Churupaca es mucho pero uno sólo a la vez. En idioma aymara, ese nombre se le da a un insecto gigante que hace de todo. Volar, nadar, saltar, cazar. No estuvieron muy errados al elegirlo, aunque en muchas entrevistas los integrantes aclaran que surgió por azar. Churupaca es un grupo que parece humilde, pero que es gigante, y que es capaz de hacer cualquier cosa que tenga acordes, ritmos o algún que otro sonido. Tanto es así que ya enamoraron con su estilo a más de uno. Yo diría que a unos cuantos. Ya se verá que será del futuro de las neo-orquestas porteñas, pero el de Churupaca, sin dudas es auspicioso.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

 

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