Guilo “Y Nosotros sin el sol”

Publicado: 05/11/2015 en Uncategorized
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Guilo

Cuando un artista tiene formación clásica se nota a la distancia. Quizás no lo haga mejor ni peor, pero es un plus que, si tiene talento, hace que sus composiciones funcionen. Ejemplos en el rock hay de sobra, y no hay que ir muy lejos para buscarlos. Charly García o Fito Páez son los dos máximos exponentes de esta función del músico. Arreglos cuidados, sabiduría a la hora de componer, y sobre todo, mucha originalidad, es la marca de agua de esta gente.

En este post nos queremos dedicar a escuchar a uno de esos artistas. Su nombre es Rodrigo Villar, pero todos en el ambiente lo conocen como “Guilo”. Guilo perteneció (y aún pertenece) a la Babel Orkesta, un conjunto sinfónico que mezcla actuación con música gypsy, y que es conocido por actuar en la famosa película Relatos Salvajes.

Pero no nos desviemos del tema. Guilo Villar, como buen músico, se hizo de tiempo para preparar un álbum solista. El mismo se llama “Y nosotros sin el sol” y es, lisa y llanamente, una joyita. Gracias a sus dotes orquestales, Villar es capaz de manejar cualquier instrumento, lo que hace que su música sea tan variada y tan suelta por momentos.

Pero si creían que el disco iba a estar poblado de arreglos de cuerdas, vientos, solos de piano y demás recursos de orquesta, bueno están algo equivocados. “Y nosotros sin el sol” no es una obra de música clásica, ni mucho menos. Es un álbum de Pop Alternativo hecho y derecho. Una genialidad llena de guiños populares y pegadizos. Y ya con el primer tema (“Vampiros”) la cartas están echadas. Son canciones que pueden sonar en radios. Pero no estoy hablando de hits, sino de esos que bien podrían pertenecer a Guillermo Beresñak o Lisandro Aristimuño.

Pero claro, las raíces de Guilo están presentes, y eso es lo que hace especial al álbum. “Colibrí”, la segunda canción, combina una linda voz y una producción medida y pensada, para lograr un bellísimo tema. Una balada de amor, con arreglos complejos, donde el abordaje simple de las primeras estrofas no se condicen con las múltiples variantes de las segundas. “Colibrí” puede llegar a ser una buena presentación para un artista que tiene mucho para ofrecer en la escena. El disco, que cuenta con la colaboración de Guido Cefaly, no tiene momentos flojos. Cada uno de los tracks tiene un enganche diferente, cosa que es la clave de cualquier joya del Rock/Pop.

Aunque el instrumento principal de Villar es el piano, también se destaca en acordeón (era su función en la Babel), y aquí se hacen uso de materiales como el Glockenspiel o el Metalofón, típico de grandes producciones, pero no tan usuales en el Pop. Eso habla de la variedad tonal buscada en “Y nosotros sin el sol”.

El tema que le da nombre al álbum, por su parte, pinta un panorama algo apocalíptico: “Pájaros de tierra y alma/vuelan sin tocar el sol/desde el cielo ven la tierra/que la gente destruyó”. La música recuerda mucho a Jeites, quizás por esa mezcla de optimismo en los acordes y bajón en las letras. Lo cierto es que, como en todo el disco, no hay un instrumento que realmente sea el que lleve la melodía, sino que es el conjunto y la mezcla de los mismos los que van construyendo la canción. Propio de una producción cuidada y pensada. Y propio de un multiinstrumentista como Guilo también. A veces el piano, a veces la guitarra, no se puede pensar en un instrumento base ni por asomo.

“Y nosotros sin el sol” se presenta entonces como una acuarela, triste y borrosa, de un día nublado en Plaza de Mayo. El disco en sí es un gran tratado sobre la ausencia de sol en la ciudad, y en las cosas. La amenaza del cóndor (animal carroñero) está latente e impide todo tipo de tranquilidad y lugar seguro en el álbum. La nostalgia sobrevuela, como ellos, en casi todas las canciones. Y, a pesar de que muchas de ellas son en sí pegadizas, optimistas digamos (“A los rayos del sol” o “La última estrella” no parecen reflejar ningún pesar, si no leemos la letra), el alma o el concepto del álbum es, sin duda, triste.

Así es señores, estamos en presencia de otra genialidad. Vamos por noviembre del 2015 y el año no para de dejarnos sorpresas. Esta no la vimos venir, y celebramos su descubrimiento. Y ya es hora de que se hable un poco más fuerte de un artista como Guilo Villar, que tiene el talento y el futuro suficiente para pisar fuerte en la escena. Esperemos que para ese momento, el sol brille un poco más sobre esta gris ciudad.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

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