Bad Dreams “Apocalypse of the Mercy”

Publicado: 12/11/2015 en Uncategorized
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BAD DREAMS

La fusión entre la música sinfónica y el Rock llegó a su punto cúlmine con el llamado Rock Progresivo. Como vimos en una reseña anterior con la música de Guilo Villar, la combinación entre saberes orquestales y música popular logra resultados excelentes. Pero qué pasa cuando estas técnicas, provenientes más de la música clásica, se mezclan con guitarras estruendosas, synthes de ciencia ficción y ritmos frenéticos. Bueno, a eso llegó el Rock allá por los 70′ con Pink Floyd, ELP, Rush, Yes, Genesis, y una larga lista de bandas enormes que dejaron una huella imborrable en la música. Tan bueno fue su material, y tal fue su repercusión, que aun hoy en día hay grupos que les hacen tributo, y reproducen sus canciones, y hasta su vestuario, en vivo.

Tal es el caso de este grupo. Pero con una diferencia. Tuvieron la valentía de hacerse el camino por ellos mismos. Bad Dreams, durante al menos diez años, fue una banda tributo a Genesis. Aunque su nacimiento se puede remontar a los 90′, desde el año 2005 se dedicaron exclusivamente a interpretar la música de Phil Collins, Peter Gabriel, Steve Hackett y compañía. Pero a comienzos de este año 2015 algo cambió, y fue así que Gabriel Agudo (voz y guitarras), Jorge Tenesini (teclados), Ariel Trifunoff (guitarra principal), Alex Calvera (bajo) y Fernando Cornejo (batería) presentaron un disco semi-conceptual con temas propios.

El nombre de este álbum es “Apocalypse of the Mercy”, algo así como “Apocalipsis de la Misericordia” y no es para nada malo. No sólo es un buen aporte al Rock Progresivo argentino, género que estaba desaparecido hasta el momento, sino que es un gran disco de Rock a secas. En sí, el concepto del disco intenta reflexionar sobre el posible final del perdón humano a través de seis canciones de larga duración.

Sin duda, los años tocando Genesis dejaron su impronta. El disco es un retorno a esa época dorada de los 70’s, y hasta la voz suena casi igual a la de Peter Gabriel. De hecho, que el álbum tenga seis canciones recuerda a esos vinilos y su espacio más que acotado para la cantidad de tracks. Aún así, el disco es una creación del 2015, y no es ninguna copia.

El primer tema es el que le da nombre al álbum y es en donde se nuclea todo el concepto. Son cuatro partes en trece minutos. Los primeros dos son “La tormenta inicial”, puro sonido de truenos y lluvia y un synthe celestial. La aparición de la batería, el bajo y la voz, introducen la segunda parte, llamada “La vida etérea” una especie de panorama de la vida en paz con la tierra. Pero esa aparente calma empieza a ser interrumpida y distorsionada, cada vez más, por acordes disonantes que hacen ruido extraño en la escucha, como anticipando que se viene algo grosso. Ese recurso (muy inteligente, por cierto) sirve para continuar, sobre los seis minutos, al ya mencionado “Apocalipsis de la Misericordia”, el verdadero corazón del tema. Un terrible bombardeo de golpes de thoms, hammonds que dan miedo, y un solo de guitarra explosivo inundan el sonido de forma sorprendente. Y como si fuera el fin del mundo en serio, Bad Dreams llega a un pico de tensión a los 10 minutos, para pasar al cierre, al “Renacimiento”, a puro synthe setentoso y que no termina en realidad, sino que en fade out deja paso al resto del álbum.

Con tamaña presentación, las cinco canciones restantes pueden quedar de lado, pero refuerzan el carácter experimental y sinfónico del grupo. Por lo tanto temas como “The Day Before Tomorrow” (El Día Antes de Mañana) o “A Good Man” (Un buen hombre) continúan y refuerzan el sonido de la banda, aunque no estén tan cerca del “concepto” de la canción inicial. “A Good Man”, por ejemplo, es una balada que bien puede pertenecer a una pasaje de The Wall. Y como decimos siempre, lamentamos que las letras sean en inglés, y nos preguntamos cómo sonará la banda cantando en castellano. Aunque el caso de Bad Dreams es diferente a otras, ya que la banda tiene una clara proyección internacional. Aún así, la pregunta sigue presente.

Uno medio que ya se había olvidado de lo que era escuchar un álbum de música progresiva por primera vez. Sentir el concepto, disfrutar de una música tan inteligente que parece abarcarlo todo. Tan desacostumbrados estamos que se nos hace difícil interpretarla bien. Las variantes, los cambios de acordes, las letras, las distintas partes, mucho se nos escapa en un análisis tan acotado como este. Por eso lo dejamos a interpretación de cada uno. Pero sobre todo, a Bad Dreams se le agradece haber sacudido un poco las telarañas que nos dejó en los oídos tanta canción simple y banal, tan de moda en estos tiempos. Que no por esto vamos a dejar de escuchar. Pero por lo menos, sabemos que en Argentina todavía quedan músicos con la suficiente inteligencia para mandarse este tipo de discos.

Por Renzo Cavanna – re.cavanna@gmail.com

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